¡Bienvenidos a la nueva asignatura, Didáctica de la Lengua Española!


En este post, y en los siguientes, trabajaremos todo lo relacionado con el desarrollo de la competencia comunicativa, basada en los cuatro pilares fundamentales: escuchar, hablar, leer y escribir.

En este primer bloque nos centramos en Lenguaje, lengua y comunicación oral.


Por lenguaje entendemos la capacidad del ser humano que utiliza como medio para comunicarse, es nuestro medio de expresión, a través de las lenguas.
Todos los seres humanos utilizamos el mismo lenguaje para comunicarnos; por ello se habla de que el lenguaje es universal, por el contrario, la lengua es particular ya que se entiende como la concreción del sistema de signos que utiliza una comunidad para el entendimiento.

Por lo tanto, si no existe el lenguaje no existe la lengua.

El desarrollo de la competencia lingüística en los niños no es tarea exclusiva de la asignatura de Lengua Castellana.
Al integrar rasgos sociales, pasamos a hablar de competencia comunicativa considerada como “competencia de competencias”.

Ser competentes en comunicación lingüística significa poseer los recursos necesarios para participar, mediante el lenguaje, en las diferentes esferas de la vida social. Y, para ello, hay que aprender a utilizar la lengua o, lo que es lo mismo, ser capaces de interactuar mediante el lenguaje en una diversidad de contextos para satisfacer necesidades personales, profesionales y sociales.” – Labajo, Irune.

Las personas tenemos actos de comunicación prácticamente en todos los momentos del día. En ellos, todos los elementos de la comunicación están presentes. Hablo de figuras de emisor, receptor, mensaje, referente, código, canal y contexto. Pero, el distinto hincapié en cada elemento da lugar a distintas funciones lingüísticas, que estableció Roman Jakobson; función expresiva, conativa, referencial, fática, metalingüística y poética.

Todas las personas nos comunicamos, pero debemos aprender a hacerlo lingüísticamente como socialmente hablando, pero para que exista comunicación ha de darse el diálogo.

Es por todo ello, la importancia de ofrecer situaciones de comunicación a los niños de Educación Primaria. En concreto en este bloque, promover y motivar la expresión oral partiendo de la propia experiencia de los niños.

Aportarle las herramientas y los conocimientos necesarios para desenvolverse satisfactoriamente en cualquier situación comunicativa de la vida familiar, social y profesional.” – Labajo, Irune.

Desde pequeños se les debe proponer situaciones para la expresión oral.
Estas situaciones en el aula deben promover un respeto e igualdad entre los alumnos, de forma que se sientan escuchados y no evaluados frente a lo que dicen o cómo lo dicen.
Aprender a expresar tanto conocimientos como sentimientos a la vez que tienen en cuenta la postura, los gestos, la velocidad, la pronunciación, la fluidez… es un aprendizaje continuo.


Sobre este tipo de situaciones se basa nuestra primera actividad de la asignatura. Proponer una estrategia de aula para el desarrollo de la comunicación oral, proporcionando una situación de diálogo o debate en gran grupo para un curso concreto.

En la actividad contamos con unas condiciones de dos niños: uno que no participa en los diálogos orales y otro que no respeta, no escucha y habla continuamente para imponer su punto de vista.

Para mi actividad, he escogido realizar un diálogo sobre la amistad, la resolución de conflictos y la comunicación interpersonal para niños de 2º de Primaria.

Lo centro en este curso porque es a partir de los 7 años cuando los niños comienzan a entablar amistades más íntimas. En etapas anteriores sí se han relacionado con los compañeros de su clase e incluso se han juntado con niños más parecidos a ellos para por ejemplo jugar en los recreos.

Según Silvia Álava, psicóloga del centro Álava Reyes Consultores y autora del reciente libro Queremos que crezcan felices, “la amistad en la etapa de primaria todavía no es como la que concebimos en la adolescencia. Hasta los seis-siete años, los amigos son circunstanciales, es decir, puede ser el amigo con el que jugamos en el parque, un vecino etc, niños con los que jugamos y compartimos momentos. A partir de los nueve años, aproximadamente, ese concepto de amistad se intensifica y empiezan a aparecer ciertos afectos. El niño ya no es sólo un niño con el que jugar, sino que, además empieza a formarse un vinculo emocional, pero todavía no entiende la amistad del mismo modo que lo hace, por ejemplo, un adolescente.”

Los niños en 2º de Primaria ya tienen amigos con los que se juntan en los recreos y descansos para jugar, de forma que hasta que las amistades son más íntimas tiene relación entre ellos y se producen situaciones de conflicto que se deben solucionar.
Por ello también incluyo el tema sobre la necesidad de la comunicación y la resolución de conflictos.

A partir de los 5 o 6 años, los niños no solamente comparten juguetes con sus amigos. Empezarán a compartir sus experiencias, sus conocimientos, además de cariño y afecto. A esas edades, el niño estará listo para aceptar reglas de convivencia. Podrá hacer amigos de verdad. Y en esta etapa, los límites serán exigidos por sus propios amigos.
A los 7 u 8 años, los niños aprenderán a cooperar y ayudar a los demás. Todavía podrán disputar por algún juguete o juego, pero tendrán más capacidad para ceder alguna vez. Serán más comprensivos e intentarán mediar algunos conflictos ellos solos.” – Los primeros amigos de los niños, Guía Infantil.

Al aprender a manejar conflictos efectivamente, las habilidades de los niños pueden verse mejoradas. Los niños son mucho más felices, tienen mejores amistades y aprender mejor en la escuela cuando saben cómo manejar bien el conflicto.” – Marta Menéndez, Psicología Online.

Para la actividad me ayudaré de un libro infantil literario Cartas en el bosque de Susanna Isern e ilustrado por Daniel Montero.

Se trata de un álbum de imágenes en el que se narra la historia de un cartero que recorre todas las mañanas el bosque entregando cartas a sus habitantes. Todos y cada uno de ellos reciben una carta, excepto él.
Pero el cartero esconde un secreto ya que, al llegar a su casa de repartir, comienza a escribir las cartas para el día siguiente. En ellas escribe disculpas, cartas de amor, de amistad o invitaciones a hogares, supuestamente firmadas por habitantes que se dirigen a otros.
Un pequeño ratón, al que se debe buscar por las hojas del libro, persigue al tejón durante su jornada, es gracias a él por lo que los habitantes del bosque descubren quien es el verdadero escritor de todas aquellas correspondencias.



Finalmente, deciden entre todos escribirle una carta como forma de agradecimiento por haber preservado la buena convivencia del bosque durante tantos años.



Los temas que se tratan en este maravilloso libro son la amistad, la resolución de conflictos, la convivencia y la importancia de la comunicación en grupo.

Ahora que ya os he presentado el libro, prepararé mi diálogo.

Primero, como introducción a los temas y al consiguiente diálogo les leeré la historia del tejón y los animales del bosque.
Para iniciar el diálogo oral en gran grupo, les haré primero preguntas sobre el libro y después trasladaré los temas a experiencias personales. Por ejemplo, previamente conociendo a la clase les haría preguntas como:
  • ¿Qué os ha parecido la historia?
  • ¿Os imaginabais que era el cartero quien escribía todas las cartas?
  • ¿Os ha gustado la carta final que le escriben los habitantes del bosque al cartero?
  • ¿Creéis que los habitantes del bosque eran todos buenos amigos?

Y vosotros,
  • ¿Tenéis muchos amigos? ¿Y fuera del colegio?
  • ¿Alguna vez os habéis enfadado con un amigo?
  • Cuando juegas, ¿sólo quieres jugar con tus amigos o te gusta que juegue más gente?
  • ¿Habéis solucionado el conflicto vosotros solos o habéis necesitado ayuda?
  • ¿Has ayudado alguna vez a otros a solucionar sus conflictos con los amigos?
  • ¿Cuáles son las razones por las que más te enfadas con los amigos?
  • ¿Cómo has solucionado el problema con tus amigos?
  • ¿Qué cosas creéis que podemos hacer para no enfadarnos con los amigos?

Viendo cómo va el diálogo entre los niños iré haciendo uso de estas preguntas para encauzarlo y estructurarlo bien.
También, teniendo en cuenta la participación de los alumnos y en concreto, los dos casos que se presentan en la actividad; un niño que no habla y otro que no deja hablar a otros y molesta, en mitad o según transcurra el diálogo me referiré a algunos niños en concreto.

Al niño que no habla y a otros dos más que no estén participando mucho en el diálogo les haré preguntas como:
  • ¿Cuál es el último conflicto con un amigo que has tenido?
  • ¿Fue con alguien de esta clase?
  • ¿Conseguisteis solucionarlo? ¿Cómo?

Primero preguntaré casos particulares a uno de los niños que no está participando mucho, pero suele hacerlo, después al niño en concreto que es tímido y no habla nunca y después a otro que tampoco esté participando mucho en todo el diálogo. Hago esto con la intención de no solo preguntar concretamente al niño que no habla nunca, que vea que no es el único al que se le pregunta o se le “fuerza” a hablar.

Cuando respondan con sus experiencias propias haré que el resto se incluya en el diálogo que estos niños inician, con preguntas como:
  • ¿Alguno de vosotros también ha tenido un conflicto por una situación parecida?
  • ¿Lo habéis solucionado de la misma forma?
  • ¿Podríamos haber evitado el conflicto?
  • ¿Cómo os sentisteis en ese momento? o ¿Cómo creéis que se podía sentir tu amigo?

De esta forma los casos prácticos, en concreto del niño que no habla, será compartido con el resto de sus compañeros y todos hablarán de ello. Intentaré ayudar a que no tenga vergüenza a la hora de hablar cuando vea que el resto de los niños han pasado por la misma situación o similares y que le pueden comprender. Lo mismo ocurrirá con los otros dos niños a los que pregunto.

Como estrategia para el otro niño, que en este caso no para de hablar con la intención de molestar en el diálogo, también dejaré que participe en el diálogo, es decir, cuando se ponga a hablar no le haré callar todo el tiempo, pero siguiendo una serie de normas.
Cuando inicie el diálogo y vea que los niños comienzan a participar y que tienen interés por el tema, pondré una serie de normas de comportamiento que todos ellos deben cumplir. Seguramente esas normas ya las conocerán porque se aplicarían en todas las asignaturas en las que pueden intervenir.

Las normas serán:
  • Cada vez que se quiera participar, se debe levantar la mano y esperar a que te den paso.
  • Cada uno tendrá tiempo de expresarse, pero también debe dejar hablar al resto de compañeros.
  • Cada vez que se hable se tiene que hacer con respeto a los demás.
  • Si comentamos situaciones que hayan ocurrido con compañeros, se escuchará a todos por igual y manteniendo un diálogo con respeto e igualdad.
  • Escucharemos al compañero que esté hablando en ese momento.

Con estas normas pretendo mantener un orden en el diálogo, ya que el tema de los conflictos y los amigos puede alterar un poco el grupo, además de querer poner unos límites al niño que no para de hablar y molesta.
No voy a impedirle que hable, pero sí podré marcarle ciertos tiempos y normas como levantar la mano hasta que le dé paso. En el caso de que esto no lo cumpla podré pedirle que espere su turno igual que el resto de sus compañeros.

Sus participaciones intentaré que sean separadas, es decir, que participe en la totalidad del diálogo, pero no con intervenciones muy seguidas, dando la palabra a otros compañeros que tengan la mano levantada para que intervengan entre ellas.
En este caso podré dar prioridad a algunos que no estén participando mucho, ayudándome también de ejemplos o situaciones que éste exponga.

Para finalizar el diálogo, primero acabaré haciendo una pequeña recopilación de las ideas que se han expuesto. Haremos entre todos unas conclusiones finales sobre la amistad, los conflictos, la resolución de éstos y la importancia de dialogar con respeto.
De esta forma, podrán tener unas ideas generales de todo lo que se ha hablado en clase.

Y, para poner punto final y volver al libro Cartas en el bosque, podrán escribir un mensaje que dirijan a su compañero de pupitre. Les daré algunas ideas; pueden ser mensajes de agradecimiento, expresión de sentimientos, mostrando ayuda en las asignaturas o mensajes de momentos felices que hayan pasado juntos, por ejemplo.
Previamente a esta actividad final, como ejemplo, les leeré un mensaje que llevaré escrito para la profesora de la clase de al lado.

En general, durante todo el diálogo mi participación será limitada, es decir, quiero que planteen las situaciones entre ellos y que reflexionen sobre cómo pueden resolver conflictos. Si se estacan en algún tema podré utilizar las preguntas que llevo preparadas para seguir con el diálogo. También al final de éste, les ayudaré a sacar conclusiones y ejemplificar la carta a su compañero.


Para evaluar esta actividad, me basaré en la observación de los alumnos y en su forma de participar en el diálogo. “Evaluar actitudes positivas y negativas después de un diálogo y atajar malos hábitos como la interrupción, la crítica, las bromas, etc.” – Labajo, Irune

A medida que el diálogo está en proceso, iré haciendo anotaciones sobre sus intervenciones además de anotar los puntos importantes que comentan.
Para facilitar la observación, también me ayudaré con rúbricas para evaluar a los alumnos, en las que valoraré aspectos como:
  • Exposición oral de opiniones y relatos de experiencias propias de forma coherente
  • Pronunciación y claridad
  • Escucha activa
  • Exposiciones claras, con fluidez y coherencia
  • Comportamiento y participación durante el diálogo
  • Muestra de interés frente al tema que se trata e intervenciones de los compañeros
  • Uso correcto del lenguaje 



Estas valoraciones serán rúbricas con opciones de respuesta: excelente, bien, en proceso o insuficiente. Igual que se realiza una evaluación por mi parte, podrán autoevaluarse al final del completo de la actividad siguiendo los mismos aspectos.





Es imprescindible realizar evaluaciones y autoevaluaciones tras cualquier intervención comunicativa oral en las que, tanto los participantes como sus iguales y el adulto valoren la experiencia y aporten ideas para la mejora.” – Labajo, Irune

Durante el proceso, me interesa que se expresen con total libertad y que no sientan que el diálogo es un medio o actividad evaluada, sino aportaciones espontáneas sobre un tema dado que es de su interés. Creo que al tratar situaciones personales van a poder expresarse y sentirse más cómodos al hablar frente a sus compañeros, ya que es un tema que influye a todos por igual.



Conclusión

Es imprescindible desarrollar la expresión oral en las aulas partiendo de propias experiencias de los niños, de esta forma podrán expresarse e integrarse en las aulas y en su entorno social.

La expresión oral y su desarrollo tiene una gran importancia en la Educación Primaria porque deben hacerse entender, saber expresar lo que quieren decir y además decirlo correctamente. Este tipo de prácticas o actividades que se pueden realizar en las aulas son de especial importancia; los niños no solo van a tener que exponer contenidos sino también opiniones que defenderán o sentimientos lo que les permita abrirse a situaciones comunicativas en su vida familiar, social y profesional.

Y no me olvido de la comprensión, totalmente ligada a la expresión oral, ya que a parte de saber expresarse deben aprender a escuchar lo que otros exponen. Al escuchar estarán comprendiendo el mensaje que se les transmite, así podrán seguir y participar en un diálogo, por ejemplo.

En mi futuro como maestra, estoy segura de que utilizaré actividades como el diálogo propuesto u otras modalidades para trabajar la expresión oral, dependiendo del curso al que esté dirigido. Opciones como debates, exposiciones de trabajos, juegos de roles, realización de tareas en voz alta en lugar de por escrito, asambleas sobre distintos temas que les interesen o incluso momentos de tutorías grupales.

Me gustaría acabar con unas ideas que he encontrado sobre la importancia de estimular la competencia lingüística en niños que creo que resumen las ideas principales del bloque y los beneficios de desarrollarla.

En el caso de los niños, la competencia lingüística los ayuda a poder expresarse, conversar y dialogar, además de mejorar su capacidad de escuchar y enriquecer su vocabulario. Todo esto desemboca en una mejor relación con otras personas. (...)
El factor ambiente debe ser tomado en cuenta a la hora de estimular la competencia lingüística, debido a que, dependiendo del ambiente en el que se encuentre un niño, se comunicará de una manera u otra. (…)”

En cuanto a los beneficios, “los niños que la trabajan desde temprana edad son más propensos a llevarse bien con personas de otras culturas y mantiene a raya o ayuda a vencer la timidez en el caso de aquellos niños que por el ambiente en el que se desarrollan tienden a ser introvertidos.” – Diego. eres mamá.com.




Bibliografía

Irune Labajo. Teoría bloque 1: Lenguaje, lengua y comunicación oral. Madrid. CSEU La Salle. Teoría Didáctica de la Lengua Española.

Irune Labajo (2015-2016). La competencia lingüística en el marco de referencia europeo. Recurso publicado en el portal de la asignatura. Madrid. CSEU La Salle.

Beatriz G. Portalatín (diciembre 2015). ¿Por qué son tan importantes los amigos en la infancia?. Madrid. El Mundo.

García Bacete, F.J., Rubio Barreda, A., Milián Rojas, I., Marande Perrin, G. (2013) El aprendizaje de la amistad en la Educación Primaria. Un procedimiento intensivo para ayudar a los niños rechazados a hacer amigos.

Guía Infantil (julio 2015). Los primeros amigos de los niños. Guíainfantil.com.

Marta Menéndez (septiembre 2018). Cómo resolver un conflicto entre niños. Psicología Online.

Susana Isern (noviembre 2016). Cartas en el bosque. Blog Susana Isern.

María Gabriela Díaz (marzo 2017). Cartas en el bosque (Susana Isern y Daniel Montero Galán). Blog El copo y la rueca.

Diego (marzo 2018). Formas de estimular la competencia lingüística en niños. Eres mamá.



Comentarios

  1. Un trabajo casi perfecto, Belén. Con un par de añadidos, será de 10:

    - Para que realmente sea una actividad de diálogo en gran grupo y no una simple sucesión de argumentaciones individuales - como los temas extraídos de una lluvia de ideas o como una asamblea de EI -, debes asegurarte de que cada respuesta que se dé, sea comentada, debatida, completada... entre todo el grupo hasta que se agote, antes de pasar a una idea nueva. Lo más importante es que no sea: yo pienso que sí por esto, yo pienso que no por aquello... sino que se escuchen y se respondan unos a otros y eso les obligue a argumentar sobre sus propias argumentaciones y sobre las de los demás. Deja bien claro en tu actividad cómo vas a hacerlo porque puede parecer una pequeñez, pero es lo que diferencia un tipo de acto comunicativo egocéntrico de otro social.

    En la evaluación, debes implicar también a los niños y realizar retroalimentaciones que les permitan mejorar:

    Debes incluir también una tabla de autoevaluación para los niños, con los mismos items que tú vas a evaluar pero presentados de forma sencilla y con una descripción de niveles de consecución tipo: nunca-a veces-siempre o mal-regular-bien-muy bien. Cada vez se le da más importancia a hacer partícipes a los niños de sus aciertos y errores, de que tomen las riendas de su propio desarrollo de competencias. Para ello es importante que se autoevalúen y se pongan retos de aspectos a mejorar y potencien sus puntos fuertes.

    Incluye, además, una breve retroalimentación (oral y pública) para cada niño. Un punto débil para mejorar (solo uno cada vez) y un punto fuerte para reforzar y felicitar (uno solo también). De esta forma, ninguno se siente mal. Aunque los niños se autoevalúen, necesitan saber qué hacen bien y qué deben mejorar desde una perspectiva externa.

    Y, para ser del todo justa, pregunta también a los niños sobre la organización y desarrollo de la actividad para que te ayuden a autoevaluarte.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares